La meta y el proceso.
Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx
Frecuentemente estamos poniéndonos metas; esto es, objetivos, desafíos, retos nuevos para alcanzarlos en determinado tiempo. Así, nos proponemos adelgazar, ser puntuales, hacer ejercicio regularmente, incrementar nuestras ventas y controlar nuestros gastos personales y del negocio, etc.
Y ¡vaya! Todo esto está muy bien y es benéfico para nosotros y para quienes están cercanos. Máxime cuando lo logramos.
Sin embargo, repetidas veces, no alcanzamos la meta y nos viene un desánimo fenomenal cuya consecuencia, entre otras, es inmovilizarnos para seguir mejorándonos permanentemente. Y se preguntará ¿por qué?
Una de las razones, que frecuentemente detectan lo expertos, es que al enfocarse en escoger la meta, descuidamos y dejamos de lado, el poner debida atención en el proceso que nos asegure llegar a ella. ¿Le ha pasado?
Así, por ejemplo, cuando nos proponemos hacer ejercicio por las mañanas regularmente, para mantenernos sanos mental y físicamente, la cual me parece estupendo para personas de cualquier edad, ocurre con frecuencia, que desistimos a las primeras de cambio, con multitudes de justificaciones: que si hace mucho frío; que es muy aburrido; que me siento adolorido, cansado, etc. En el fondo, si nos detenemos un poco, subyace el que no disfrutamos la ruta hacia la meta, porque las acciones asignadas, seguramente, no las elaboramos en los términos y condiciones que a usted y a mí, nos conduzcan, con bastante probabilidad, a lograrla.
De aquí que sea igualmente importante la meta y el proceso, recordando que este debemos disfrutarlo positivamente, para alcanzarla. ¿Se anima?
DIETA MENTAL.
Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx
Arrancando el 2008, sugiero incluir junto a nuestros clásicos propósitos de año nuevo que nunca faltan, como el bajarle al consumo de alimentos ricos en grasas, azucares y harinas, con el cual estoy de acuerdo y deseo tengamos éxito, si es el caso: La Dieta Mental, que nos ayuda a bajarle y/o suprimir de nuestra vida diaria, los pensamientos negativos de todos colores, sabores y olores, que nos introducimos y/o producimos, usted y yo, a diario y que causan tremendos estragos en nuestra vida personal y en la de aquellos que se encuentran cercanos a nosotros.
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que cuidar nuestros pensamientos es igual ó, quizá, más valioso a la acostumbrada dieta alimentaría, por los beneficios que nos produce.
Imagine lo saludable y poderosos que nos convierte mantener fuera de nuestra cabeza, por lo menos, pensamientos negativos tales como: 1. Soy así, ni modo; 2. Solo me ven la cara; 3.- Mi jefe(a) es un(a) idiota; 4.- Los mexicanos no tenemos remedio; 5. El(la) está equivocado(a), etc.
Para ello nos ayuda a vivir y garantizar su éxito, empezar informándoles a nuestros familiares, compañeros y amigos, que estamos haciendo Dieta Mental unos días al mes, por ejemplo 7, para que durante este tiempo nos apoyen y seamos, usted y yo, concientemente concientes de generar e incorporar solo pensamientos positivos, independiente de lo que nos ocurra allí donde vivamos, trabajemos o estemos, enfrentándonos muy probablemente, a hechos, personas y cosas negativas e incomodas.
Por que recordemos que la repetición, es la madre de las habilidades. ¡Anímese! Verá como la vida cambia estupendamente.