Published November 19th, 2007
in contraCultura.
¿Cómo puedo darle vuelta a esto?
Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx
Frecuentemente antes los problemas, nos abocamos a resolverlos a las primeras de cambio; esto es, sin mucho pensarlo, percatándonos muchas veces, que la solución aplicada no fue la mejor y nos enfrascamos en justificaciones que nos libren de responsabilidad ante esa mala decisión.
Habrá situaciones antes las cuales, por supuesto, debamos responder casi instintivamente, como en el transito a nuestro trabajo y hogar o ante la amenaza a nuestras vidas, por citarle 2 ejemplos; pero la mayoría de conflictos que se nos van presentando no son de esta naturaleza y sin embargo, reaccionamos de repente igual que en el trafico, provocándonos resultados insatisfactorios y frustración personal.
Si nos detenemos un poco ante esta conducta (cultura), veremos que atrás hay, entre otras cosas, la necesidad de poner a trabajar nuestro cerebro con sus dos hemisferios, que con su kilo quinientos gramos de peso, posee más capacidad de memoria que la de la mejor computadora hasta hoy construida, y no obstante los expertos en neurología, hablan de que en promedio usamos en muy bajo porcentaje. Imagine el potencial que tenemos, materialmente encima, para beneficio propio y de los demás.
De aquí que recomienden, quienes saben del potencial humano, cultivar la sana costumbre de preguntarnos de manera positiva, las soluciones a encontrar y construir a nuestro alcance, para los asuntos que la vida nos presenta como interesantes desafíos; sabiendo de antemano que, a veces, no quedarán resueltos a la primera, debiendo insistir en nuestras buenas preguntas hasta dar con la adecuada respuesta.
Published November 11th, 2007
in contraCultura.
Contra la triste cultura, vive la cultura de la alegría.
Por Ignacio Navarro Valle
Sentenciado a morir en 6 meses por una enfermedad incurable, Norman Cousins escritor, se preparó a recibirla a carcajadas, viendo películas cómicas. Pasados los primeros 6 meses estaba muerto, pero de risa, a grado tal que se puso a investigar los efectos en el organismo del buen humor, apoyando y promoviendo proyectos de investigación sobre el tema. Vivió 26 años aún, tiempo en el cual escribió libros sobre el tema y la Universidad de California en Los Ángeles creo un centro de investigación que lleva el nombre de este alegre ser humano.
Se lo comento, por que nunca es demasiado –me parece- invitarnos usted y yo, a pensar, sentir y actuar alegres, por encima de las circunstancias que estemos viviendo, o por las culturas (comportamientos) que estemos “sufriendo” de otros(as).
La alegría es un estado que experimentamos los humanos, fundamentalmente producido por nuestros pensamientos, no por las circunstancias. Estas pueden influir, por supuesto, pero estar alegres siempre es una decisión suya, mía. Y como tal, se encuentra en nuestra inteligencia, por lo que nos convertimos en los únicos seres que podemos alcanzarla.
De aquí la importancia de alimentar, siempre, nuestra mente con positivos y agradables pensamientos, que nos mantenga de buen humor y por ende feliz, no exento de contrariedades, que por cierto nunca faltarán.
Vivir alegres si lo reflexionamos un poquito, nos resulta relativamente barato, a través de por ejemplo, cultivar una actitud mental positiva que nos mueve a actuar -disminuidos del estrés- buscando el bienestar individual al servicio de todos. ¿Se anima?