Archivo Mensual de Junio, 2010

LA MISMA CANTALETA. ©

LA MISMA CANTALETA. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Quienes vivimos en México, por lo menos desde hace más de 20 años (5 mundiales de fútbol) hemos sido testigos –nos guste o no ese deporte- cómo el equipó nacional ha sido eliminado de esa competición internacional, en los octavos de final.
Observando inmediatamente de esas ya comunes eliminaciones, un sinnúmero de justificaciones de quienes controlan y viven de dicho deporte: “que si el árbitro ayudó al equipo contrario; que habrá –ahora sí- que analizar qué les pasó al entrenador y jugadores mexicanos; que habrá –por enésima vez- que prepararse muy bien y con tiempo para el próximo mundial, para alcanzar una mejor posición, etc., etc., etc.” Y en cuatro años más, casi aseguro, habrá los mismos resultados. ¡Y las mismas justificaciones!
Ante esta realidad, estaremos de acuerdo, por lo menos, en una cosa. Seguir con lo mismo de siempre, nos asegura, desde ahora, los mediocres resultados de siempre. Esos, por los que folclóricamente los mexicanos somos descritos con esta frase que nos duele hasta el alma: los del ya merito; los del sí, pero no. En otras palabras, los que nos quedamos en el podrían, pero -a la mera hora- no la hacemos.
Con mucha seguridad, no somos, usted y yo, parte de las organizaciones que controlan a ese deporte. Sin embargo, allí donde estemos habrá personas aficionadas al fútbol, que influidas por el desempeño deportivo mexicano, provoquen ambientes negativos. ¡Qué se le va hacer!
¿Imagina la cantidad de tinta, tiempo y palabrería a que en los próximos días esteremos sometidos? Escuchando, sin preguntarnos, los porqués y los cómos –dizque- para que los mexicanos dejen su mediocridad. ¡Sí, cómo no!
De aquí que nos convenga -percibo- que de verdad y enserio –por lo menos usted y yo- aceptemos qué para hacer que las cosas cambien para bien en este país, no solo en este deporte, conviene pensar y actuar de manera diferente y positiva, allí donde estemos.
De lo contrario, seguiremos siendo parte de esa cultura (costumbre) tan extendida en el país que para todo encuentra justificación y, sobre todo, culpables. ¡Qué fácil!
¿No le parece?

DEPORTES Y VIDA. ©

DEPORTES Y VIDA. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

El gran John Henry Newman, cardenal inglés (1801-1890), decía: “Nada ocurriría si el hombre esperara algo tan bien que nadie encontrara un defecto en ello.” En otras palabras, podríamos decir con el experto estadounidense John C. Maxwell (1947- ): “no finja ser perfecto.” Esto aplica, percibo, a mucho de lo sucedido en los partidos de arranque del mundial de fútbol 2010 y a los siete encuentros para definir al actual campeón del basquetbol profesional de los Estados Unidos.
Como aficionado, disfruto los deportes sin tenerle que ir a algún equipo en particular. ¡Por supuesto!, deseo que la selección mexicana logré un excelente desempeño, acorde al esfuerzo y mentalidad que los jugadores pongan en cada partido.
En mi trabajo de entrenador y consultor empresarial y directivo, observo mucho paralelismo de lo que sucede en los deportes, con la vida diaria. Me explico:
El desempeño de las selecciones sudafricana (con su golazo y empate con México), alemana (goliza a Australia y pérdida con Eslovenia), inglesa (dos inesperados mediocres empates), argentina (dos triunfos, el segundo contundente), mexicana (mediocre empate y contundente triunfo a Francia), italiana (actual campeón, exhibiendo un juego lejos de un campeón), así como el de los equipos de basquetbol profesional norteamericano, los Celtis de Boston y los Lakers de Los Ángeles, donde ambos tuvieron buenos y malos partidos, respectivamente –sin planearlo, creo-, junto con las simultaneas, buenas y malas, actuaciones de los excelentes jugadores laguneros Pau Gasol (Barcelona 1980-), héroe en el último partido y Kobe Bryant (Filadelfia 1978-), nombrado el jugador más valioso de las finales, demuestra, en mi opinión, que hasta los más buenos fallan, repetidas veces. Y los menos buenos, también.
Con sus más y sus menos, por supuesto, suele pasarnos, allí donde estamos, algo parecido; nos desempeñamos bien y logramos lo que deseamos, pero sin quererlo –¡de repente!- nuestro comportamiento deja mucho que desear y no logramos lo que queremos. ¡Igual que en los deportes!
Lo interesante de esta realidad, como lo anotaba el inteligente Newman, es que nos conviene que los defectos – todos tenemos- no paralicen en nuestra vida, la mejora continua. Por el contrario, con el apoyo adecuado, ¡superarnos!
¿Qué le parece?

LO QUE NO SE VE. ©

LO QUE NO SE VE. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

En el portal de un periódico nacional se registró este domingo 13 de junio, la siguiente percepción: 58% de personas, atribuye a la falta de mentalidad en los jugadores mexicanos, el resultado del partido de apertura del mundial de fútbol de Sudáfrica.
A este sondeo, habría que precisarle –creo- que en los jugadores mexicanos sí existió una mentalidad, buena o mala. Allí ya está el resultado, para la historia de ese deporte. De aquí que nos recuerde a usted y a mí, que estos deportistas mexicanos cuentan, al igual que todos los seres humanos, con el cerebro más desarrollado de los seres vivos, hoy por hoy, capaz de generar, entre otros logros, una mentalidad generadora de acciones triunfadoras. ¡Aquí lo interesante!
Cómo hacernos de ideas y acciones que nos acerquen a nuestras metas –cualquiera que sean-, allí donde estemos para beneficio propio y de quienes estén cercanos, es lo realmente importante, considero. Lo contrario, es seguir siendo parte de esa costumbre (cultura), por desgracia, extendida por todas partes del país: ¡la quejadera! Le he escrito ya de ella, hoy deseo compartirle, lo siguiente:
John Wooden (1910-2010) considerado el mejor entrenador de la historia de baloncesto universitario de los Estados Unidos insistía siempre en un punto, a través de esta frase que convirtió a sus equipos en triunfadores: “ no me digas lo que haces, demuéstralo.”
Porque quizá nos suceda -con alguna frecuencia- que habiéndonos fijado, en el mejor de los casos, metas altas o, por lo menos, por arriba de las ya alcanzadas, igualmente olvidamos o perdemos de vista, allí donde estemos, que para llegar o acercarnos –necesariamente- conviene empezar y mantenernos en todo lo que nos acerque a ello, y que -muchas veces- NO vemos y/o hacemos tangible inmediatamente, por ejemplo: lograr, mediante repeticiones –quizá millones- una triunfadora y sana mentalidad, seguida de las acciones ad hoc. Sino -¡seguro!-, nos quedamos, hay que reconocerlo, solo en buenas intenciones, esas que el recién fallecido (junio 4) entrenador Wooden pedía demostrar con acciones y, entre otros logros, le permitió alcanzar 7 campeonatos nacionales, consecutivos. Ganó 10, en total.
Así, alinear los buenos deseos con las acciones correctas, será un reto y una oportunidad personal, siempre. ¡Con quiénes y cómo lograrlo! Es nuestra elección, de nadie más.
¿Se anima?

LAS IDEAS. ©

LAS IDEAS. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Decía el sabio, científico y diplomático estadounidense Benjamín Franklin (1706-1790) “Si usted mejora, el mundo mejora.” Y vaya que esta idea la vivió Franklin, al grado no solo de contribuir a la independencia de su país y a la redacción de su carta magna, sino también con varios de sus inventos, como los lentes bifocales y el pararrayos, por citarle dos.
Igualmente son famosas sus trece ideas para una vida plena que a sus 20 años plasmó y empezó a vivir, aunque él mismo admitía incumplió muchas veces, reconociendo en su autobiografía, que solo intentar vivirlas lo hizo una mejor persona, contribuyendo enormemente a su éxito y felicidad. Y a la de los Estados Unidos, añado. De este, podemos llamarle considero, plan de vida Frankliano, deseo destacar la número trece –no por lo cabalístico- sino por su conveniencia de vivirla usted y yo, siempre en todos lados: la humildad, que el mismo Franklin marcaba, cómo lograrla. Imitar a Jesús y Sócrates. ¡Nomás!
Con las buenas ideas -cuando las ponemos en marcha- percibo ocurre algo parecido que cuando encendemos las velas de otros, no perdemos nada en las nuestras. Solamente producimos más luz. ¡Así de simple!
De aquí que nos invite a revisar constantemente cuáles son sus ideas y mis ideas, identificando aquellas que nos hagan mejores y ponerlas en práctica -en beneficio nuestro y de quienes estén cercanos a nosotros- en casa, el trabajo, la escuela, el barrio, la colonia, etc.
Una cosa le aseguro, por lo menos. Nos daremos cuenta que a veces son literalmente basura que conviene barrer de nuestra cabeza. Sacándolas de nuestras vidas, cuantas veces sea necesario.
¿Se atreve?