Archivo Mensual de Mayo, 2010

LA PREGUNTA. ©

LA PREGUNTA. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Existe este cuentito que le comparto. Un pavo estaba conversando con un toro: Me gustaría subirme a aquel árbol, suspiro el pavo, pero no tengo energía. Pues bien –replicó el toro- ¿por qué no comes un poco de mi excremento? Tiene muchos nutrientes. El pavo comió un poco y se dio cuenta que le dio la suficiente fuerza como para llegar a la rama más baja del árbol. El siguiente día, comió un poco más y llegó a una rama más alta. Finalmente, después de la cuarta noche, el pavo se encontraba en la cima del árbol. Sin embargo pronto fue visto por un cazador que le disparó y cayó del árbol.
La moraleja de la historia: El estiércol puede llevarnos a la cima, pero no nos mantendrá allí.
No deseo detenerme en la veracidad de la capacidad energética de estos consumos vocales del reino animal, sino en la conveniencia de aplicar -dicha analogía- allí donde nos encontremos, usted y yo.
Así observo, conviene preguntarnos constantemente cuáles y cuántas de nuestras acciones, pensamientos, conductas, propósitos, búsquedas y anhelos en el hogar, trabajo, negocio, barrios, colonias y/o reuniones sociales, cotidianamente vemos se parecen al “alimento” del cuentito. ¿Cuántas veces?
Lo siguiente, que nos conviene percibo -aplicando esta enseñanza- es CREER siempre en lo positivo de nuestros pensamientos y acciones para triunfar en la vida. Porque si usamos mentiras, artimañas y abuzamos de la confianza de los demás, puede que “ganemos” y acabemos imponiéndonos por sobre la familia, socios, compañeros, vecinos, competencia, etc., haciéndonos de dinero, negocios, trabajo, fama -no por merito y capacidad probada (ser y parecer)- solo por mentirosos, influyentes o chuecos, como decimos en México. Y más temprano que tarde, en esos “éxitos” y sitios sociales “conquistados”, seremos “cazados” y/o “caeremos” de los pedestales alcanzados con ese estiércol, literal. ¡Al tiempo!
¿Nos animamos a hacérnosla?

ARRIBA EL ÁNIMO.©

ARRIBA EL ÁNIMO. ©

Por Nacho Navarro.
innvalle@hotmail.com

No sé si le pasa, pero con frecuencia por mi trabajo, recibo y escucho comentarios de desanimo, de pesimismo, -¡vamos!- al grado que me impactan e influyen y al ratito también ya estoy desanimado, pesimista. Muchas veces con razón, por los datos duros: qué si la crisis de Europa nos va a llegar a México; qué si en verdad estamos preparados para salir de esta crisis mundial; qué si las elecciones del 2012; qué si el 21 de diciembre de ese año; qué si el mundial de fútbol; qué si vamos a tener trabajo; qué si vamos a seguir con nuestro(s) negocio(s); qué si esto y lo otro y así, un largo etcétera. ¿Le suena?
Evidentemente negar las cosas, -¡claro!- que NO ayuda para nada. Es más, percibo genera más presión, que tarde o temprano provoca estallidos de tristeza y decepción, dejándonos a usted y a mí, peor que antes. ¿No?
Pero también creer que NO habrá más problemas en nuestras vidas, solo por el hecho de pensar y desear cosas positivas, me parece una temeridad y -por supuesto- una incompleta propuesta. Distrayéndonos con ello, me parece, de lo que nos conviene a usted y a mí, realmente. Agarrar el toro por los cuernos, como decimos en México. Esto es, poner en acción todos nuestros recursos personales.
Y para hacerlo con asertividad y sacarles el mayor provecho, allí donde estemos, manteniéndonos con el ánimo arriba, conviene meditemos tranquilamente y vivamos con frecuencia lo que escribió pero, sobre todo, vivió a lo largo de su vida este mexicano excepcionalmente exitoso, digno de imitar, observo. Rodolfo Guzmán Huerta (1917-1984), mejor conocido como El Santo, el luchador enmascarado más famoso: “…he sentido el supremo deleite del recuerdo de los días en que batallé tanto, ahora pareciéndome dulces aquellas amargas derrotas que mucho me entristecían y los triunfos hacen palpitar mi corazón, lentamente, ¡porque llegaba a la meta! Sin embargo, la vida no tiene una sola meta. Son varias. Y cada vez que se llega a una, es el principio de otra.”
¡Genial! ¿Se anima?

EN PÚBLICO Y EN PRIVADO.©

EN PÚBLICO Y EN PRIVADO. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Es famosa y aleccionadora la historia del magnate griego Aristóteles Onassis (1906-1975), que después de su muerte, su única hija Christina (1950-1988) contó, como una especie de catarsis. Aquella, donde su famoso padre, tenía manifestaciones de cariño y afecto hacia ella, SOLO cuando había otras personas. Provocándole desde entonces, enorme vacío afectivo y hondo resentimiento hacia él; causa –entre otras- de acuerdo a los expertos, que le orilló a una vida desenfrenada (4 maridos, obesidad y consumo de drogas), muriendo a los 37 años.
Se lo comparto, porque si nos descuidamos usted y yo, puede sucedernos algo parecido. Me explico:
Buscando mejorar nuestra relación con las demás personas, tendemos con frecuencia a que nos lo agradezcan y elogien, donde sea que estemos. Sobre todo, si somos padres o madres, maestros, directivos, dueños, consultores, en fin, lideres; lo que en principio encuentro natural, ¡vamos! -en términos de justicia- adecuado. Lo contrario sería una autentica injusticia. ¿No? Lo curioso está, creo, en hacernos conscientes que buscamos muchas veces, nos lo hagan y/o hacerlo en público. No, en privado, allí donde faltan los aplausos y/o los reconocimientos. O porque estamos solos -nadie nos ve- y entonces actuamos como siempre, quizá a medias, al ahí se va (como decimos en México), a no ser aquello -que ante los demás- pregonamos y/o exigimos. O acompañados de los de siempre (familiares, amigos, compañeros, vecinos, alumnos, clientes, etc.), “predecimos” sus rutinarias reacciones, que nomás ya no motivan.
Aquí le comparto lo que ayuda, percibo, a identificar cuándo somos lo que decimos ser y hacer. Se atribuye al sabio chino Confucio (551 a. C – 479 a.C.): “Un hombre que tiene un alma hermosa tiene siempre cosas hermosas que decir –y hacer, añado-; pero un hombre que dice cosas hermosas no tiene necesariamente el alma.”
¡Para tenerlo presente! ¿No cree?

UN OCÉANO AZUL MUY MEXICANO. ©

UN OCÉANO AZUL MUY MEXICANO. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

He comentado en otras ocasiones los exitosos casos en los negocios, que aplicando lo que en planeación -desde 2005- se conoce como la estrategia del océano azul, cuyos pilares descansan percibo en una cultura de pensamiento diferente y positivo, dan origen a una nueva y rentable arquitectura empresarial, que poniéndoles nombres y apellidos podemos identificar, entre otros, al éxitoso programa de adquisición de cemento, para personas de escasos recursos, que la empresa mexicana Cemex viene ofreciendo.
Hoy, deseo honrar la memoria de un talentoso mexicano que reúne –observo- muchas de las características que identifican y distinguen a esta conveniente manera de creatividad empresarial y que ya le he compartido: Alejandro Rangel Hidalgo (1923-2000), originario de Colima, Col.
Excepcional mexicano, creó una extraordinaria y singularísima manera de pintar, que le hizo ser reconocido mundialmente a través de sus 250 postales navideñas de las que la UNICEF llegó a vender más de 8millones de ejemplares, ayudando con ello a la infancia del mundo. Hoy su obra pictórica tiene un valor incalculable. La mayoría, está en manos de coleccionistas privados.
Inspirado en el mueble francés, inventó el exquisito, elegante y colorido estilo del mueble mexicano, que en los 70’s decoró la casa presidencial mexicana. Creando desde entonces lo que se denomina en el arte pictórico y fabricación de muebles, el estilo RANGELIANO.
Fundó las escuelas de arquitectura de las Universidades de Colima y Guadalajara, respectivamente, llegando a remodelar con su estilo varios centros históricos de Colima. Hoy su casa en Nogeras en Comala, Col., es un centro de investigación universitaria y museo de arte, donde se exhibe su exclusiva colección de cerámica precolombina.
Con visión y espíritu empresarial Rangel Hidalgo creó y construyó, con sus propios recursos, el centro de arte y diseño que donó al pueblo de Colima, desde donde enseñó y compartió sus genial estilo de pintar y diseñar muebles, los cuales siguen reproduciéndose en estilo rangeliano, afortunadamente.
Sin duda, un imitable océano azul mexicano. ¿No le parece?

EXAGERACIÓN Y BALANCE. ©

“Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.”
Proverbio chino.

EXAGERACIÓN Y BALANCE. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

El emperador romano Tito (9- 79) mandó que las monedas de circulación del imperio tuvieran la imagen de un delfín alrededor de un ancla. En ese tiempo, el delfín era considerado el más rápido y juguetón de los peces. El ancla representaba la estabilidad y la convicción inamovible. Buscando, según los historiadores, anclar literalmente en la mente de los habitantes de ese imperio su idea de: lograr el balance entre la iniciativa, la sabiduría, el progreso y la precaución. ¡Excelente!
Le he compartido porqué creo que la exageración de pensamientos y acciones positivas, a que nos invito, es también una manera de denominar, hoy, la excelencia, siempre conveniente, allí donde estemos; recibiendo comentarios –que agradezco- que me mueven igualmente a invitarnos a tener balance. ¡Observe!
Suele pasarnos, sobre todo si actuamos en automático; esto es, sin tomar consciencia, buscando la excelencia, ósea la exageración positiva, en nuestros pensamientos y actos en familia, trabajo, universidad, amigos, etc., que de repente, perdamos balance, sintiéndonos por ejemplo, abrumados, signo inequívoco, percibo, de esta perdida. Y después al meditar las causas, quizá detectemos fue – le puedo asegurar- puro activismo, pose, fanfarronería. Buscando –tal vez- protagonismos ramplones, que a la mera hora nos dejan cansados y sin entusiasmo, porque gastamos la energía defendiendo nuestra “importancia” y ganas de imponer lo que queremos, a los demás. Como la aplastante mayoría de marineros del proverbio chino. Naufragando en nuestros propósitos. ¿No?
De aquí la conveniencia de vivir, la exageración positiva acompañada de un balance sabio y sereno, personal. Porque si no, estaremos cercanos -¡seguro!- de estar haciendo pura faramalla; estos es, ruido, yéndonos a pique con nuestros pobres resultados.
¿Se anima?