Archivo Mensual de Septiembre, 2009

Norman E. Borlaud. Imitable Revolucionario.

“Contra la cultura del triunfo, vive la cultura de la dicha”. ®

Norman E. Borlaug. Imitable Revolucionario. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Nació en el seno de una familia de granjeros y agricultores en Crezco, Iowa, Estados Unidos en 1914. Ganador del Premio Nobel de la Paz en 1970, como reconocimiento a su excelente arquitectura humana que puso al servicio y estudio del desarrollo del campo, por la que fue llamado padre de la agricultura moderna.
Ya Doctor en fitopatología, en 1944 vino a México y junto con otros mexicanos, inició el programa Chapingo con que erradicaron la plaga en el trigo, propiciando que en 1956 el país lograra la autosuficiencia de este cereal. De 1964 a 1982 dirigió aquí el centro internacional de mejora del maíz y el trigo, ayudando a multiplicar la producción de estos cereales.
Sus esfuerzos e investigaciones, permitió la innovación de lo que se conoce como semillas híbridas (resistentes a plagas y enfermedades) que aplicadas en la producción agrícola de la India y Pakistán evitó que millones de personas murieran de hambre, valiéndole que la India le diera el más alto reconocimiento civil. Hoy la agricultura mundial, puede acceder a estos beneficios, que el ingenio y creatividad de este formidable ser humano, propició.
Insistía y repetía que “no habrá paz en el mundo con los estómagos vacíos”, invitando con su ejemplo a usar uno de los recursos más importantes que tenemos: la inteligencia. ¡Y vaya que la uso!
También se le identifica como iniciador de la revolución verde, esa que sin un solo disparo, sacó de la hambruna a millones de seres humanos.
Su reciente partida a los 95 años (Texas, USA), me parece un valioso recordatorio para que le honremos sobre todo, imitando su triunfadora manera de ayudar a los demás.
¿Qué le parece?

MADUREZ.

“Mi mejor consejo para triunfar en la vida, es: manténganse verdes, siempre verdes. Así podrán seguir creciendo; porque sino, como frutos maduros, empiezan a podrirse, a morirse”.
Ray Kroc (1902-1984) Norteamericano, iniciador de la expansión nacional e internacional de la cadena de restaurantes McDonald.

MADUREZ. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

De los retos con los que continuamente estamos siendo probados, allí donde nos encontremos, observo, es precisamente qué tan maduros y preocupados estamos usted y yo.
Y puede pasar -dependiendo de las reacciones que generemos alrededor-, que nuestra conducta la juzguemos madura o inmadura. Ocupándonos o preocupándonos, según sea el caso. ¿No?
Así, creyéndonos con experiencia y sabiduría (respaldándonos en los libros que hemos leído o escrito; por los títulos y diplomas que colgamos con nuestro nombre y los comentarios positivos, que provocamos, etc.), nos sintamos maduros. ¡Bien!, pero conviene, no sea lo único que nos motive. Por que vea:
Con las reacciones negativas, que igual propiciamos (quizá por que la “regamos”; o por no ser conocidos; no pagamos para que nos entrevisten, o generamos envidia, por la fresca y original manera con que abordamos las cosas, etc.) nos preocupamos, sintiéndonos inmaduros -¡por favor!- como si fuera lo más importante.
Aquí no está el problema, me parece, de esa cultura (costumbre) de juzgarnos, según las reacciones; sino la oportunidad, de llenar la vida con preciosas ocupaciones, en lugar de preocupaciones.
Vivir ocupados, creo es una inequívoca señal, que recuerda el conveniente sentido de aprovechamiento y aprendizaje con que experimentamos cada momento. Alejados -¡por supuesto!- de esa madures -con que ahogamos la valiosa curiosidad infantil (Einstein dixit)- y que hay que admitirlo. A veces, huele podrida.
¿Se anima?

ESPERANZA.

“El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta”.
García Lorca. Poeta español (1898-1936)

ESPERANZA. ©

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Si nos descuidamos usted y yo, algo que se esfuma con facilidad de nuestra vida es la esperanza. Motivos para ello, no nos faltarán allí donde estemos, empezando quizá por tanta experiencia personal del pasado que arrastramos, que literalmente nos empuja a movernos así, cómo si cargáramos piedras pesadas, pero lo más grave, creo, es que nos detenemos y nos quedamos -al igual que en el pasaje bíblico sobre la mujer de LOT, al ver para atrás- paralizados.
¡Claro!, que estos tiempos están cargados, ¡vamos!, sobre cargados de pesimismo por donde quiera. Entre otras cosas, percibo, por que nos hemos sumido –influenciados por personas y los medios (con sus protagonistas, las más veces, nada ejemplares)- en una maligna desesperanza.
Así, tomando conciencia, un día “x” –el que usted elija-, de qué conversamos en la casa, trabajo, reunión social, etc., descubriremos para nuestra sorpresa, se lo aseguro, la cantidad de veces que estamos dale y dale; esto es, repitiendo y resaltando lo negativo de las cosas y las personas cercanas o lejanas, motivo de la conversación. Lo reto a que lo intente y se percate cómo gastamos enorme energía personal, cultivando en nosotros y la demás, pura desesperanza, siempre acompañada de desconfianza. Que al rato, o en los mismos instantes de nuestra conversación, la observamos en pensamientos y acciones personales negativas.
Por eso me parece, hoy, conviene recordar y vivir, aquello que el estratega francés Napoleón Bonaparte (1769-1821) vivía especialmente cuando decía “Los líderes son distribuidores de esperanza”.
Sí. Esta es una de nuestras mayores necesidades. ¿No le parece?

UNIDAD.

“Usted podría tener el grupo de estrellas más grandioso del mundo, pero si no juegan unidos, el club no valdrá un centavo”.
George Herman Ruth (Babe Ruth). Norte Americano (1895-1948) jugador de baseball. Atleta del siglo, según la AP.

UNIDAD. ®

Por Nacho Navarro.
innavalle@hotmail.com

Una de las causas más frecuentes para que las personas no alcancemos lo que deseamos, me parece, es precisamente cuando nos mantenemos desunidos. Y esto, muchas veces comienza en cada uno de nosotros, cuando por ejemplo, nuestras ideas y/o creencias no van unidas con nuestras acciones. Así, decimos una cosa y hacemos otra, que nada tiene que ver con eso que estamos dizque dispuestos hacer. Y a la mera hora, ¡nada! En este terrero, seguro tenemos mucho que contar y, lo mejor, de aprender y mejorar.
Esta manera (cultura) de actuar, en usted y en mi, la extendemos casi inconcientemente, hacia aquellas personas que están cercanos de nosotros en el hogar, trabajo, escuela, barrio, colonia, etc., con los resultados -casi seguro- de frustración que experimentamos, precedidos y/o acompañados, las más veces, de esfuerzos descoordinados; oportunidades pérdidas; resultados raquíticos por un trabajo desarticulado y mucha energía individual desaprovechada, por ese individualismo, que carece de lo más conveniente, creo: unidad personal y de conjunto que tanto favorece los triunfos y victorias en cualquiera de nuestros ambientes, ¿no?
Quienes saben de trabajar unidos, recomiendan tener presente en cada una de las personas que interactúan frecuentemente -en cualquier ambiente- esto que contribuye a mantener la mirada positiva en la unidad de las personas: trabajar unidos significa ganar unidos.
No hacerlo, por supuesto que nos mantendrá alejados de los triunfos colectivos que tanto bien nos hacen.
¿No le parece?