Archivo Mensual de Junio, 2008

DESPEGAR

“Contra la cultura del apego, vivo la cultura del desprendimiento”

DESPEGAR

Por Nacho Navarro
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Es frecuente, cuando nos proponemos algo positivo usted y yo, en nuestro trabajo, hogar, escuela, etc., que de repente, nos enfrentamos casi, casi, con una reacción parecida a la fuerza de gravedad, que obliga a los científicos a elaborar enormes cohetes conteniendo millones de m3 de combustible, examinando muy bien, qué carga incluir para su exitoso lanzamiento.
Así, pensando en lo último que nos propusimos iniciar en nuestra vida personal y/o profesional, seguramente recordamos una fuerte resistencia -principalmente nuestra- manifestada en múltiples y variados pretextos, excusas, emociones y reacciones hacia aquello que deseamos hacer, y que al final solo nos provoca desánimo, quedarnos igual, ¿no?
Otras veces, puede sucedernos, que nos ponemos una meta “x” y empezamos avanzar hacia ella, trazamos un programa que seguimos; y ¡zas!, nos pase que no alcanzamos el objetivo, tal y como nos lo imaginábamos y desanimados, paramos y no investigamos el porqué de lo ocurrido; al contrario, nos damos las mismas respuestas gastadas, justificándonos, dejando ir valiosísimos aprendizajes.
Lo que ocurre, me parece, es que subyace –quizá- un tremendo apego hacia nuestras creencias, actitudes, formas de pensar y reaccionar, que limitan e impiden caminemos hacia aquello que descubrimos conveniente, para usted, para mi, para todos. Por lo que le invito, integremos a nuestra vida, lo que provoque despegar siempre, hacia aquello que de bueno queremos. ¿Le suena?

APRENDER

“Aquel que sigue aprendiendo se mantiene siempre joven”
Henry Ford.

APRENDER

Por Nacho Navarro
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Una actitud frecuente que observo en quienes estamos investigando y/o asesorando a los directivos y demás miembros de las organizaciones, incluso en quienes están al frente de muchas de ellas, es que de repente creemos que ya lo sabemos todo, dizque porque somos profesionistas con especialidades, maestrías, doctorados, post doctorados, etc., junto al montón de años en ésta o aquella materia. Y este gusto por allegarnos títulos y conocimientos académicos me parece estupendo y siempre necesario en este tiempo maravilloso que vivimos.
Pero esta, a veces inflada autosuficiencia -si nos descuidamos- puede convertirlo a usted y a mí, en solo viejos y arrogantes expertos con invaluables conocimientos, y al mismo tiempo, hacernos creer y parecer “estar” por encima de las otras personas cercanas a nosotros, y que sin embargo, si tomamos conciencia, esta creencia no nos excluye la necesidad de estar siempre aprendiendo; por que el conocimiento, recordemos, está en permanente expansión.
Y muchas veces el aprender, considero, no es otra cosa que estar siempre en esa actitud y disposición juvenil de empezar siempre, una y otra vez, alegres y rectificando, abiertos a aprender más hoy, siempre.
Así, una manera segura de mantenernos siempre jóvenes, en nuestras mentes y en nuestros cuerpos, igual que Ford también creo, es cultivar en las ocupaciones personales y profesionales, suyas y mías, la sana cultura (costumbre) del aprender siempre: de todos, de todo. ¿No le parece?

CREATIVIDAD

“Contra la cultura dada, vivo mi propia cultura”

CREATIVIDAD

Por Nacho Navarro
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Recién escuché a Michael Eisner ex jefe de Disney en ciudad de México, recomendarle ha un público especializado en manejo gerencial, la necesidad que en las organizaciones se incluya y fomente la creatividad. ¡Formidable!
Bueno es, ser testigo día a día, de la inagotable riqueza expansiva a millones de seres humanos, que genera ese conjunto de nuevas ideas positivas, repetitivas y cargadas de curiosidad, que en resumen, me parece ayudan a definir creatividad, ¿no?
Y una prueba palpable y motivante, que nos posibilita entender y aterrizar esto de la creatividad, es observar -por ejemplo- en la ciudad de Washington DC., la larga fila de edificios alojando a la oficina de patentes de los EEUU. Allí se encuentran archivados, los certificados para el teléfono inventado por Alexander Graham Bell y de todas las creaciones de Thomas Alva Edison, por citarle solo 2 famosos creativos seres humanos ¿Se imagina, hoy, al mundo sin luz eléctrica o sin teléfono?
De aquí, esta magnifica oportunidad para incorporar a nuestra vida, la cultura de la creatividad –que enriquezca y supere a la que ya nos fue dada- producto eso sí, entre otras cosas, de nuestra mejora, esfuerzo, disciplina, investigación, ánimo y perseverancia personal; sabiendo que las más de veces, lo nuevo, lo mejor que pensamos ó imaginamos, no sale a la primera, ni a la segunda, sino –quizá- después de estar dale y dale a nuestro sueño, ilusión y/o ganas de hacer el bien, para todos, allí donde estamos. ¿Se anima?

RECONOCIMIENTO

“Contra la cultura del éxito de los demás, vivo la cultura del regocijo”

RECONOCIMIENTO

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Investigando frecuentemente sobre el Capital Humano, algo que encuentro en el mundo de las organizaciones, es la tremenda resistencia que ponemos a vivir la cultura del reconocimiento; me explico:
Aún recuerdo, lo que me dijo un socio de una firma de consultoría a mi invitación a que le reconociera verbalmente a uno de sus socios su formidable desempeño: “no lo hago, porque lo único que hará, es pedirme le comparta más utilidades”. ¿Sabe qué sucedió?, esa organización al poco tiempo, perdió un valioso generador de más negocio. ¡Imagínese, nomás!
Como este ejemplo, con seguridad usted y yo, tendremos casos similares en nuestros trabajos, hogares, escuelas, círculo de amigos, etc., donde, por guardarnos legítimos reconocimientos hacia quienes están cerca -no importando si son superiores, iguales o inferiores a nosotros en responsabilidad, etc.,- además de cometer una injusticia, estamos fomentando el círculo perverso e infeliz de perder, perder. Ese, que tantos estragos nos provoca y que le invito, tomemos conciencia para superarlo.
Y esta cultura subsiste considero, debido -entre otras cosas- a esa creencia arraigada en nuestras culturas latinoamericanas de escasez, de que hay poquito. ¡Hágame el favor!
Hoy, vivimos la era del conocimiento (Alvin Toffler dixit) y como nunca en la historia, tenemos acceso a una inacabable fuente de recursos y de éxito del conocimiento humano, que al contrario que con los recursos naturales, al compartirlos se expanden y multiplican. ¡Que regocijo! ¿No?

EL PODER

“Si quieres conocer a una persona, dale poder”
Abraham Lincoln.

El Poder

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Una pregunta que constantemente me viene y formulo a los dueños de negocios, directivos de las organizaciones y/o profesionistas ha quienes les prestamos servicios, es esta: porqué, salvo honradas excepciones, las personas con poder, frecuentemente lo ejercen bajo la cultura (costumbre), como decimos coloquialmente en México: haciendo que nomás su chicharrón truene.
Las respuestas que recibo son variadas, aquí le comparto algunas: porque así somos los(as) mexicanos(as); porque así aprendí; porque se siente bonito; porque sino, me ven la cara; porque ejercerlo, resulta difícil… Expertos académicos en capital humano consultados, solo me han respondido: es un súper tema de Tesis para maestrías y/o doctorados en desarrollo humano. ¡Y sigo con mi pregunta!
Así, lo dicho por Lincoln, parece aplicable a las personas, más allá de su condición social, raza, edad, creencia y nacionalidad, ¿no?
De aquí que seamos infinidad de veces, usted y yo, testigos de personas y también -hay que decirlo- de nuestras propias actuaciones, que al asumir y/o escalar posiciones de poder, en el trabajo, escuela, profesión, deporte, club, colonia, barrio, etc., salga sin pensarlo, lo prepotente, arrogante o abusivo hacia quienes se ejerce. ¿Le ha ocurrido?
Por ello en CONTRACULTURA, AC., nos abrimos y sumamos a las organizaciones que están a favor de provocar actitudes y acciones diferentes y positivas, en cada uno de nosotros, que mejoren la arquitectura humana, allí donde estemos. ¿Se anima?